El mantón de Manila. Un tesoro de nuestro patrimonio

“… el mantón de Manila, al mismo tiempo señoril y popular, pues lo han llevado en sus hombros la gran señora y la gitana. Envolverse en él es como vestirse con un cuadro. La industria moderna no inventará nada que iguale a la ingenua poesía del mantón, salpicado de flores, flexible, pegadizo y mate, con aquel fleco que tiene algo de los enredos del sueño y aquella brillantez de color que iluminaba las muchedumbres en los tiempos en que su uso era general”.

Fortunata y Jacinta : (dos historias de casadas) / por B. Pérez Galdós -1887

mantón manila ave paraíso

ORIGEN E HISTORIA DEL MANTÓN DE MANILA

A pesar de ser un icono de la cultura y el arte de España, pocas personas conocen realmente el origen, evolución e historia del Mantón de Manila. Conocer la historia de nuestro patrimonio es también conocernos a nosotras mismas, nuestras raíces y el trabajo de nuestras antepasadas. El mantón es un símbolo del trabajo y el esfuerzo de miles de mujeres que durante siglos han unido sus manos para preservar esta tradición y compartirla de generación a generación, elaborando así verdaderas obras de arte.

El mantón de Manila es una prenda original de la China milenaria, aunque tomó su nombre de Manila, la capital de Filipinas, antigua colonia del Imperio Español y origen de las rutas comerciales marítimas durante esta época. En el S. XV el puerto de esta ciudad, Manila, canalizaba la salida de todas las mercaderías procedentes de China. De ahí se distribuía por el Pacífico en la llamada “Ruta de la Nave de China”. El itinerario comunicaba los puertos de Manila y Acapulco en México. El mantón deleitó estos países, pero sin duda la colonia Española en Filipinas fue la principal entrada de tan noble y lujosa pieza de vestir, complemento siempre en eventos.

No obstante, no olvidemos que fue en China donde se descubrió la seda y donde se comenzó a bordar con hilo de seda.

COMPAÑÍAS DE LAS INDIAS ORIENTALES: EL GALEÓN DE MANILA

Ya a comienzos del siglo XIV, China empezó a comerciar con diversas repúblicas italianas a través de la Ruta de la Seda. Este hecho propició que antes de finalizar el siglo XVI, los objetos chinos circularan con profusión por Occidente. En 1553 los portugueses se instalan en Macao y en las primeras décadas del siglo XVII los holandeses se asientan en Formosa (actual Taiwán). Para facilitar el comercio entre los países europeos y los del lejano Oriente, se crearon grandes corporaciones mercantiles llamadas “Compañías de las Indias Orientales”.

Fortunata y Jacinta : (dos historias de casadas) / por B. Pérez Galdós -1887

Los Galeones de Manila

En relación a España, en 1564 el conquistador Miguel López de Legazpi incorporó Filipinas a la Corona española, fundándose en 1571 la ciudad de Manila. Esta urbe se convertirá en el principal centro de negocios con China. A su puerto llegaban numerosas piezas orientales que posteriormente se llevaban a España a través de ruta de los Galeones de Manila. Esta travesía comercial cubría de dos a cuatro veces por año el trayecto entre Filipinas y Sevilla, vía Acapulco.

Las rutas comerciales: el tesoro del comercio

Durante más de trescientos años el Galeón de Manila, también conocido como la Nao de China, garantizó el contacto comercial entre América y Europa. A diferencia de otras posesiones españolas, Filipinas no era un territorio rico en piedras preciosas ni en oro, pero en cambio era un enclave privilegiado en cuanto a su situación estratégica en el Pacífico, en el que confluían algunas rutas comerciales. Alrededor del comercio que originaba el Galeón de Manila, se creará una economía global que tendrá como principal centro Filipinas. La que realizaba el galeón fue la línea marítima más larga de la historia.

Uniendo continentes, uniendo culturas

Méjico era una escala obligada dentro de la ruta de estos galeones. Al llegar la carga a Acapulco, se inventariaba y se montaba una feria-exposición donde se vendían porcelanas, muebles, lacas, joyas, textiles,  sándalo…  Una parte de la carga se enviaba a lomo de mulas hasta Veracruz para ser embarcada rumbo a España. De esta forma, Acapulco se incorporaba al conjunto de puertos caribeños que abastecía los mercados del Viejo Continente. El Galeón de Manila hizo posible la unión comercial, política y cultural de Filipinas con la América española durante dos siglos y medio.

mantón manila bordado a mano

Considerado como un artículo de lujo, fueron primero las mujeres más pudientes las que utilizaron el mantón, pero a partir del último tercio del siglo XIX, su uso se generalizó entre todas las clases sociales, convirtiéndose en un accesorio imprescindible entre las damas.

Joaquín Vázquez Parladé atribuye al mantón un origen mejicano. Según este investigador el mantón de Manila es una pieza de vestir tardía y las primeras que empezaron a usarlas fueron las mexicanas. En “Nueva España” la seda y el bordado de estos textiles eran industrias importantísimas.

LA CODICIADA Y BELLÍSIMA SEDA

Como se ha señalado anteriormente, los chinos fueron los inventores del tejido de seda, cuya fabricación guardaban como un gran secreto ante el resto de países interesados en arrebatarles la manera de obtener el tejido más sofisticado que hasta hoy en día se conoce. Antiguamente en China se castigaba con pena capital a quienes sacasen los gusanos de seda del país.

Existen diversas leyendas sobre su descubrimiento. Una de las más conocidas es el mito de “La Diosa de los gusanos de seda”. Esta historia popular cuenta cómo la emperatriz china Lei-tzu intenta descubrir por qué las hojas de sus moreras están roídas, momento en el que se percata de la presencia de los gusanos de seda. Posteriormente, decide investigarlos cuando, uno de los capullos cae accidentalmente dentro de una taza de té. Al intentar sacarlo, el capullo comienza a desenredarse y es en ese momento, cuando se da cuenta de la suavidad de su textura.

“(Ayún)… Es el ingenio bordador de los pañuelos de Manila, el inventor del tipo de rameado más vistoso y elegante, el poeta fecundísimo de esos madrigales de crespón compuestos con flores y rimados con pájaros. A este ilustre chino deben las españolas el hermosísimo y característico chal que tanto favorece su belleza”…

Fortunata y Jacinta : (dos historias de casadas) / por B. Pérez Galdós -1887

Un capullo, un tesoro

La historia de esta prenda se inicia con una técnica antiquísima que, sin destruirlos, extrae los hilos de los capullos elaborados por los gusanos de seda. A partir de ahí, un proceso artesanal convierte esos hilos en suntuosas telas.

Con este tejido se elaboraban túnicas, kimonos, colchas y adornos colgantes que se utilizaban como decoración y que las mujeres se dedicaban a bordar con diferentes motivos florales, animales y escenas de gran simbolismo. Estas manufacturas eran transportadas hasta Filipinas por los mercaderes chinos. En Manila fueron vistas por los comerciantes españoles del siglo XVI, que los describieron como compuestos de fina y no retorcida seda, blanca y de los más brillantes colores, algunas lisas y otras bordadas con extrañas figuras, colores y modelos. De esta manera no pudieron resistirse a la tentación de incluirlas entre las mercaderías que seguían la denominada ruta de los Galeones de Manila y que hicieron posible la llegada de productos chinos a la por entonces metrópoli española, Sevilla.

mantón antiguo piano shawl

EVOLUCIÓN DEL MANTÓN DE MANILA

En sus orígenes, como se ha descrito anteriormente, el mantón de Manila se utilizaba como colcha, cobertor o tapiz, aunque pasaría a convertirse en un complemento indispensable en la indumentaria española de las mujeres. Inicialmente, era de forma cuadrada y bordado con motivos orientales, confeccionado en seda y también bordado con hilo de seda. En sus principios, los colores clásicos del mantón eran el negro y el marfil, aunque posteriormente  se introdujeron más gamas de colores, en base a las distintas modas.

En nuestro país, estos tejidos se hicieron inmensamente populares por su delicado tacto, la exquisita combinación de colores y los elegantes bordados orientales como cañas de bambú, dragones y templos. Poco a poco, se sucedió un proceso de transformación de esta prenda adaptándola al gusto español y modificando su función primigenia.

Decoración de los mantones de Manila

La decoración del mantón de Manila tradicional lleva un largo y costoso proceso. Inicialmente se diseñaban los dibujos o motivos decorativos que posteriormente se bordarían en el mantón. Para ello, se dibujaba sobre un papel y luego se pasaban unas tizas sobre las plantillas previamente perforadas, dejando así el dibujo marcado en la seda. Luego se colocaba en un bastidor para proceder al bordado, que solía basarse en la técnica a matiz dentro de ella la de bordado plano. Esta obra de arte finalizaba con la colocación de los flecos, fruto de nuestro legado árabe, también de seda y anudados a través de la técnica del macramé, otro arte en sí mismo.

mantón manila bordado a mano

Decoración de los mantones de Manila

La decoración del mantón de Manila tradicional lleva un largo y costoso proceso. Inicialmente se diseñaban los dibujos o motivos decorativos que posteriormente se bordarían en el mantón. Para ello, se dibujaba sobre un papel y luego se pasaban unas tizas sobre las plantillas previamente perforadas, dejando así el dibujo marcado en la seda. Luego se colocaba en un bastidor para proceder al bordado, que solía basarse en la técnica a matiz dentro de ella la de bordado plano. Esta obra de arte finalizaba con la colocación de los flecos, fruto de nuestro legado árabe, también de seda y anudados a través de la técnica del macramé, otro arte en sí mismo.

Considerado como un artículo de lujo, fueron primero las mujeres más pudientes las que utilizaron el mantón, pero a partir del último tercio del siglo XIX, su uso se generalizó entre todas las clases sociales, convirtiéndose en un accesorio imprescindible entre las damas.

Joaquín Vázquez Parladé atribuye al mantón un origen mejicano. Según este investigador el mantón de Manila es una pieza de vestir tardía y las primeras que empezaron a usarlas fueron las mexicanas. En “Nueva España” la seda y el bordado de estos textiles eran industrias importantísimas.

Cronología del mantón

Caroline Stone, gran estudiosa del mantón de Manila plantea un ensayo de cronología de este pañuelo desde 1820 hasta finales de siglo, a partir de sus materiales y diseños.

De 1820 a 1830 los mantones se bordan sobre una tela fina. Se emplea una cenefa sencilla y bordados de flores pequeñas. No aparecen todavía animales ni otras escenas. Los flecos son tenues y se sacan del propio mantón, sin emplear el macramé.

De 1840 a 1850 la cenefa se va haciendo más ancha y sus elementos decorativos se basan en flores pequeñas, mariposas, guirnaldas, letras taoistas y escenas rústicas e idealizadas de la vida china. Los flecos tienen una dimensión de 10 a 20 centímetros.

De 1850 a 1860 se bordan las cuatro esquinas y el campo del mantón se llena de flores, mariposas y otros pájaros. El fleco alcanza 20 centímetros de longitud.

De 1870 a fin de siglo se puede apreciar un horror vacui en la decoración de los mantones. El dibujo es más elaborado y va desapareciendo la flora exótica, representándose dos esquinas con chinos y pabellones y otras dos con aves y flores. Es en este momento cuando aparecen los mantones con caras con aplicación de láminas de marfil. El fleco adquiere más importancia llegando a alcanzar hasta 50 cms.

Para que el mantón llegara a nuestro país en óptimas condiciones tras su largo viaje, en Filipinas se realizaron unos suntuosos estuches que consistían en cajas de forma cuadrangular ejecutadas en madera lacada y dorada, con incrustaciones de madreperla y decoradas con motivos chinescos.

LA IMPORTANCIA DEL FLECADO: HERENCIA ÁRABE

La flocadura o flecos es un componente fundamental para datar cronológicamente estos textiles. Los más antiguos se ejecutaban con flecos pequeños y simples, mientras que a partir del siglo XIX el desarrollo del macramé permitió una mayor complicación y belleza de estas pasamanerías. El flecado consiste en un dibujo a base de nudos, formados manualmente. En un principio los flecos eran previamente urdidos en el mismo mantón. Posteriormente, se realizaba el flecado y posteriormente se unía al mantón a través de pequeñas puntadas.

flecos flecado mantón manila macramé

DECORACIONES DEL MANTÓN DE MANILA

Entre los motivos vegetales se encuentran: la flor de loto (simbolizando las altas virtudes, la elegancia y la pureza), la flor del cerezo (heroísmo y valentía), el crisantemo (la alegría), la orquídea (humildad, delicadeza y virtud), la azalea (la elegancia y la salud), el clavel (el amor materno), la peonía (símbolo de la emperatriz) o el tronco retorcido de tres árboles: pino, bambú y ciruelo (encarnando la longevidad muy relacionada con la personalidad del emperador, así como con las tres religiones de China: Confucionismo, Taoísmo y Budismo).

Entre los símbolos animales se encuentran: el dragón (representación del emperador, simbolizando la autoridad y la protección divina), el faisán (las realizaciones del emperador y la belleza), la grulla (la longevidad), las ocas (la normalidad conyugal), las mariposas (la felicidad y la alegría), el ave fénix (símbolo de la emperatriz, la feminidad y la prosperidad) o el pavo real (la dignidad y la belleza).

En relación al pavo real, animal que se representa de forma destacada en nuestro mantón, existe una leyenda china según la cual la hija de un general del siglo VI d.c., pintó un pavo real en un biombo y poniéndolo a lo lejos, en un jardín, invitó a sus pretendientes a competir en el tiro al arco diciendo: “Me casaré con quien dé en el pavo con dos flechas seguidas”. Fue un soldado totalmente desconocido quien sacó los ojos al pavo con sus dos primeras saetas y se casó con la doncella. Más adelante fue el primer emperador de la dinastía T’ang.

mantón manila antiguo

EL MANTÓN DE MANILA EN LA CULTURA ESPAÑOLA

La especial relación entre nuestro país y Manila hizo que en España, a diferencia del resto de Occidente, se adoptaran algunos objetos y prendas, principalmente los abanicos y los mantones, hasta tal punto que hoy están perfectamente asimilados, llegando hasta nuestros días como un símbolo de identidad española. La confluencia de culturas que propiciaron estas rutas comerciales y marítimas, activas desde el siglo XV, quedó reflejada en estas ricas y exóticas manufacturas que lucieron orgullosas las mujeres españolas en el siglo XIX.

El mantón de Manila puede considerarse un claro ejemplo del influjo que ejercieron las modas burguesas en los trajes populares. En un principio, las damas de la nobleza y burguesía acogieron con entusiasmo esta nueva prenda venida del Lejano Oriente, si bien estas mujeres, seguidoras fieles de la indumentaria impuesta por París en las que el mantón era desconocido, acabaron excluyéndolo de su guardarropa. Ellas prefirieron cubrirse con prendas por entonces de moda en Francia como los chales de Cachemira. Lo cierto, es que este complemento fue paulatinamente adoptado por las mujeres de las clases trabajadoras, extendiéndose su uso a los distintos trajes regionales españoles.

“…Esta prenda hermosa se va desterrando, y solo el pueblo la conserva con admirable instinto. Lo saca de las arcas en las grandes épocas de la vida, en los bautizos y en las bodas, como se da al viento un himno de alegría en el cual hay una estrofa para la patria…”

Fortunata y Jacinta : (dos historias de casadas) / por B. Pérez Galdós -1887

De la tradición milenaria china al mantón como símbolo de la cultura española

Poco a poco, este aditamento fue perdiendo las señas de identidad de su origen asiático hasta convertirse en una de las más típicas vestimentas nacionales. De esta forma, podemos considerar el mantón de Manila como el resultado de una sorprendente adaptación entre la tradición China más inmemorial y uno de los más castizos atavíos españoles.

Debido a la aceptación que este pañuelo tuvo entre las mujeres españolas, sobre todo a partir del último cuarto del siglo XIX, las producciones chinas realizadas para el mercado exterior se masificaron, descendiendo su calidad. Precisamente, debido a una demanda cada vez más difícil de abastecer desde el comercio de ultramar, fue por lo que se empezó a confeccionar el mantón en nuestro país.

Con la llegada a España de los primeros gusanos de seda importados de China, el mantón comenzó a tejerse en talleres de Sevilla donde se adaptó al gusto andaluz,  con colores más vivos y decoración floral autóctona. De los animales, flores y escenas chinas se pasó a decorarlos únicamente con flores, en particular la rosa, en relación con la pasión de Cristo; las margaritas, que evocan la paciencia; el lirio, que remite a la pureza o el romero que representa la memoria. Como principal motivo decorativo originario de China, se conservó el loto.

mantón manila oro

En relación al flecado, en nuestro país esta artesanía tradicionalmente se ha llevado a cabo en el pueblo de Cantillana (Sevilla), donde hay constancia de la existencia desde el siglo XIX de varios talleres que se dedicaban a la realización de enrejados de flecos de seda para los mantones.

El mantón ya es del pueblo

Durante el periodo de la Regencia de Mª Cristina (1885-1902), el mantón de Manila llegó a su apogeo, siendo utilizado principalmente por las clases populares en las verbenas, paseos, corridas de toros y otros espectáculos públicos.

Esta prenda pasó rápidamente a formar parte de la indumentaria de las “chulas” madrileñas. El traje que la chulapa se ponía a diario tiene su origen en el que utilizaban en Madrid a finales del siglo XIX las mujeres trabajadoras, como era el caso de las modistillas o las cigarreras. Esta vestimenta consistía en una larga falda de percal, ceñida en las caderas y con amplio vuelo, muchas veces adornada con volantes e incluso cola, blusa con mangas de farol, zapato bajo de charol sobre fina media negra y mantón de percal negro con flecos largos (cuanto más largos más lujoso se consideraba el pañuelo). Para los días de fiesta y verbenas lucían el mantón de Manila realizado en crepé de seda y profusamente bordado.

“El mantón sería una prenda vulgar si tuviera la ciencia del diseño; no lo es por conservar el carácter de las artes primitivas y populares; es como la leyenda, como los cuentos de la infancia, candoroso y rico de color, fácilmente comprensible y refractario a los cambios de la moda”.

Fortunata y Jacinta : (dos historias de casadas) / por B. Pérez Galdós -1887

EL MANTÓN DE MANILA HOY

En la actualidad, el mantón de Manila es una pieza textil que vuelve con fuerza. Su adaptación a las modas y épocas históricas le ha permitido sobrevivir durante siglos, por lo que en futuro veremos nuevas tendencias que incluyan al mantón como pieza clave.

Con respecto a diseñadores de alta costura que se han inspirado en el mantón de Manila podemos encontrar  la firma Dolce & Gabanna, que expuso una colección ambientada en España que incluía esta especial prenda. Otros reputados diseñadores como Dominnico o Johanna Ortiz han apostado por esta prenda para las pasarelas. Una de las ediciones de la Semana de la Moda de Londres sorprendió al presentar a una modelo con un mantón que se añadía a un look casual.

Podemos encontrar mantones de todas las calidades y precios. Sin embargo, si queremos una pieza única no podemos recurrir a bazares o tiendas de souvenirs, sino a comercios especializados donde nos aseguren que el mantón de Manila está confeccionado artesanalmente. Son estos diseños los que se consideran una joya para toda la vida, un mantón que hay que cuidar y conservar bien para que dure generaciones. Estos mantones son considerados obras de arte y, como tal, pueden encontrarse en algunos espacios museísticos como el Museo del Traje de Madrid.

Recuperación y mimos de mantones de Manila olvidados

Desde Grändma Modelitos Fetén partimos de la  necesidad de la conservación y puesta en valor de los bienes textiles antiguos, como es el mantón de Manila. Debido a la falta de relevo generacional en el antiguo arte del bordado en seda y con objeto de recuperar nuestro patrimonio textil, en Grändma Modelitos fetén recuperamos y restauramos mantones antiguos para darles una segunda vida, apostando por la carga artesana del mantón de Manila antiguo.

Conservar nuestro patrimonio es conservar nuestra memoria y nuestra historia, y, sobre todo, rendir homenaje a todas aquellas mujeres que dedicaron su arte, habilidad y tiempo a crear esta obra de arte conocida internacionalmente, bellísima, símbolo de elegancia y de saberes perdidos, de ritmos vitales distintos de un pasado lejano.

hombre mantón manila

Museo del Romanticismo

AGUILAR CRIADO, E., Las bordadoras de mantones de Manila de Sevilla. Trabajo y

género en la producción doméstica, Ayuntamiento de Sevilla ,1998

RUIZ OLMEDO, A.,   El mantón de Manila, (Cat. Exp.),  Madrid, Ayuntamiento,

Concejalía de Cultura, Educación, Juventud y Deportes, Fundación Loewe, 1999

STONE, C., “El mantón de Manila” en  El Mantón de Manila, (Cat. Exp.), Granada,

Fundación Caja de Granada, Fundación Rodríguez Acosta ,1998

Pérez Galdós, Benito (1984). Francisco Caudet, ed. Fortunata y Jacinta (I). Madrid: Castalia.

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